Has tomado la gran decisión de casarte ¡Enhorabuena! Vas a vivir una de las mejores experiencias de la vida, con un alto grado de compromiso y meses de organización.

Pero, ¿por dónde empiezo? Una vez hayas definido la fecha de la boda, el siguiente paso es elegir el lugar de la celebración, así como la elaboración de las invitaciones de boda. De acuerdo con el lugar donde llevaremos a cabo la celebración, puede ser un jardín, un salón de fiestas o la playa, donde estaremos acompañados de sol, arena y mar. Pues esta última opción a menudo es muy demanda por las parejas que desean experimentar una boda única y diferente.

Las bodas en la playa se encuentran dentro de la categoría de bodas de destino, que son aquellas en las que una pareja decide celebrar su enlace matrimonial en un lugar en concreto, en este caso, en la playa. En este tipo de bodas, tanto los invitados como los novios tendrán que desplazarse a lugar elegido por los novios.

En este artículo veremos algunos aspectos a tener en cuenta, así como algunas recomendaciones para la celebración de su enlace en unos de los escenarios más increíbles que hayamos visto, el mar.

La playa, mi boda de destino

Hasta hace poco, las bodas de destino eran algo exclusivo de parejas con un alto poder adquisitivo y celebridades. Sin embargo, actualmente esto ha cambiado y este tipo de celebraciones se han hecho accesible a todo aquel que busque un toque de distinción para su gran día.

Y es que, aunque no lo creas, una boda de destino puede llegar a ser incluso hasta más económica que una tradicional, pues puede convertirse en unas vacaciones para la pareja y todos sus invitados. Todo va a depender en función de las opciones que elijas y del número de invitados, los cuáles probablemente sean menos que en una boda tradicional. (Lee nuestros consejos para organizar una boda barata)

Uno de los factores que más se tiene en cuenta a la hora de organizar una boda de playa es el clima, pues es uno de los factores, sino el que más tienen en cuenta, el 90% de las parejas que deciden realizar una boda de destino. Éste junto con los costes, accesibilidad y atractivos del destino son los factores esenciales a la hora de tomar una decisión sobre el destino de la boda.

De acuerdo con los expertos, en una boda de destino de playa, se reduce el número de invitados, por lo que se tendrá un enlace más pequeño en comparación con una boda en la ciudad o en una localidad. Sin embargo, en una boda en la playa los novios contarán con las personas más cercanas.

En busca del destino

En este tipo de boda, la planificación será el mejor aliado para la pareja, pues se debe tener en cuenta que el tiempo de preparación y organización variará en función de las necesidades y gustos de cada pareja. Lo más recomendable, es comenzar con los preparativos (iglesia, invitaciones, detalles de boda, festejo, …) con un año de anticipo.

De esta forma aumentaremos la probabilidad de conseguir el espacio deseado para el evento; y así obtener descuento por el pago anticipado a proveedores.

Decoración para bodas de playa

Para que nuestro enlace íntimo en la playa sea perfecto, tenemos que tener en cuenta algunos aspectos de la decoración. Para conseguir el escenario ideal, podemos utilizar la madera que trae el mar, y que está desgastada por el salitre, con la cual improvisar un hacer un altar. No nos podemos olvidar de las estrellas de mar y las caracolas, las cuales podremos utilizar para adornar las invitaciones de boda o incluso para los detalles de los invitados.

El cristal también es un elemento importante en este tipo de ceremonias, podemos utilizarlo en forma de farolillo combinándolo con otros elementos o incluso como recipientes de botellas grande de diferentes colores.

Otra opción es salirse de los colores y elementos atípicos de las bodas de playa, y elegir una decoración algo menos temática, pues seguro que quedará igual de bien en una boda de este tipo.

Vestimenta para una boda de playa

Pide a tus asistentes que lleven indumentaria cómoda, fuera las corbatas y todo tipo de extravagancias. Otra opción, es imponer el blanco para todos, al puro estilo ibicenco. Y para la novia, vestido blanco o de colores claro, que sean cortos o de largo hasta los tobillos para una mayor comodidad durante la ceremonia. Es recomendable evitar el velo y la cola larga. Y por supuesto nada de zapatos, sandalias u otro tipo de calzado…descalzos.